viernes, 3 de octubre de 2014

Borrambré

Apareciéndose en un salón devastado con una raqueta de tenis
Ojos vidriosos y una señal de presupuesto
Quedémonos hasta tarde entre los edredones
Nada importa el tiempo si lo cortas con un cartonero
De nada sirve el servicio doméstico, si rehúyes tu propia sabana

Pidiéndole fuego a la espera. un vecino se agacha
el sudor vuela por el aire
noticias de pantalla y chicle

Cansado de estropear la nariz de los sueños
Abatido por el rodeo de la calvicie
Trepanando una guitarra y violando a sus vírgenes de plata
Haciéndole compañía a un sueño convexo
Conversando de aeronaves con la última legión de teteras vírgenes.

Mozart paseándose por la Habana
Mi padre lavando el auto con un lavalozas verde
La revancha de los pañuelos y las narices de invierno

El ocaso de la peineta

martes, 30 de septiembre de 2014

CAMINA SOBRE OJOS MORADOS

De nuevo me perdí
Como tantos otros que nunca tienen donde llegar
No alcancé a tomar su mano en el andén.

Un montón de palabras saladas
Se las tragó como si fuera el último verbo
De un amante en cuatro patas trepando un campo hostil
Sin adversarios tangibles
Una lucha quebrada por dentro
Un ocaso que legó a sus mucamas y titiriteros
Un balcón de promesas de hueso molido
Una cama donde solo se duerme con un ojo abierto

Las costras de un mar sin sangre
Que dio a sus botes la única pasada al infinito
Remando sobre vidrio de botellas estrelladas

Las nunca vistas protestas de miles sin alma
Que se devuelven a sus casas
Con un puñado de fe y huesos reventados
Huesos que empañan el alma
Que remueven el sedimento gregario del viento.

situación confusa





metales anclados





lunes, 22 de septiembre de 2014

Neblina

Has amanecido entre brazos y codos lánguidos  dejando atrás todo ese rodeo febril de nubes y perlas. Has deseado la vida a tus adversarios y te has dado un banquete bajo nubes oscuras. Has terminado de quemar tus músculos en el trajín mundano de los sentidos. Aún no hay silencio entre las cenizas. Es preciso alejarse del enjambre y su vibración acústica. Es preciso olvidar y dejar a la muerte acariciar nuestro rostro. Comenzar de nuevo, en un fuego blanco, entre paredes de papel. Dejar de ser otro. Soñar acaso con un beso de tinta marrón. El nuevo juego. La especie de una sombra liberada.