Cuéntame algo de lo
que puedas hablar sin estirar demasiado el silencio, sobre el cuadrilátero y sus
luchadores a media página, bombeando adrenalina, el golpe seco que se traduce
en cifras y momentos de estupor y estupidez. Cuéntame algo que resuene en mi
cabeza, sin caer rodando por la ciudad y sus bajos fondos, dime algo a media
luz, entre latigazos y fósforos que se encienden intermitentemente. Algo
secreto y que se esfume como un montón de ceniza blanca. Dime que estás acá
conmigo y que las cosas solo se mueven porque la marea sube a estas horas y que
nadie contiene a los púgiles, ni a la lluvia, ni la sangre que brota como un
brazo en la oscuridad.
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